Entendemos los valores como los principios que rigen los
comportamientos humanos, y dirigen las aspiraciones de los individuos, o
incluso de sociedades, en pro de su perfeccionamiento o realización. Son las
pautas que marcan los comportamientos humanos, y/o sociales, orientándolos
hacia conductas que presumen la mejora en el desarrollo de la persona o de una
colectividad.
Sin embargo, de una manera más específica, para definir los
valores, debemos distinguirlos atendiendo a su condición como valores
individuales (valores humanos), o como valores colectivos, de los que se
distinguen los valores sociales y los valores culturales.
Los primeros, se nutren de las premisas que impulsan al ser
humano en su progreso en la continua búsqueda de la perfección. En cambio, los
valores sociales son los principios que gestan las acciones comunes de los
individuos que pertenecen a una colectividad. Y en tercer lugar, los valores
culturales se identifican con la base sobre la que se desarrolla la identidad
de un pueblo, sus usos y costumbres.

Por tanto, y partiendo de su definición, los valores son
importantes y necesarios, pues son los pilares sobre los que se cimenta la
identidad humana, nos sirven de guía para poder convivir sobre la base de la
sinergia social, y son la condición que forma y distingue a una comunidad.
Pero no todos los valores poseen la misma importancia, los
valores se sistematizan y organizan de forma jerárquica en sistemas de valores
que los interrelacionan entre sí, formando relaciones de necesidad y
dependencia entre ellos. De este modo, dependiendo del grupo social en
cuestión, se concede más relevancia a unos valores que a otros, a pesar de que
entre todos ellos existan relaciones de interdependencia. Y así, sobre estos
valores centrales se materializan como el Ordenamiento Jurídico, que se
instituye con el fin de proteger, organizar y regular la convivencia en un orden
social deseado.
Por ello, la formación en valores se hace imprescindible,
tanto como son importantes los valores en sí mismos, para procurar que los
mismos pervivan y se solidifiquen en las relaciones sociales, desde una
perspectiva de cohesión e integración en la convivencia. A través de la
familia, la escuela, y el resto de grupos sociales a los que pueda pertenecer
la persona, se lleva a cabo la formación en valores por medio de la interacción
social. Sin embargo, según las últimas tendencias educativas, se pretende
institucionalizar y planificar esta formación con el objetivo de humanizar la
educación, reconociendo la importancia incuestionable que sustentan los
valores.
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